Cenote San Ignacio es un cenote de tipo caverna o bóveda ubicado en Chocholá, Yucatán, a 35 kilómetros de Mérida. Se formó hace millones de años por el colapso natural de la roca caliza que cubre la Península de Yucatán, exponiendo las aguas subterráneas del sistema de ríos subterráneos que recorre toda la región.
A diferencia de los cenotes abiertos, éste es una caverna completamente techada donde la luz natural entra por grietas y la iluminación artificial torna el agua de un azul turquesa intenso. En su interior, la temperatura se mantiene constante a 28°C durante los 365 días del año, gracias a un efecto térmico natural propio de los cenotes de bóveda cerrada.
Para la cultura maya, los cenotes eran puertas sagradas al inframundo —Xibalbá— y fuentes de vida que sustentaron a civilizaciones enteras. Hoy, Cenote San Ignacio conserva esa esencia ancestral dentro de un parque ecoturístico moderno que combina naturaleza, gastronomía yucateca y hospitalidad auténtica.