¿YA SABES QUE SON LOS CENOTES?

La península de Yucatán es muy conocida mundialmente, entre otras cosas, porque se dice que aquí cayó hace 60 millones de años un meteorito que extinguió la vida de los dinosaurios. Somos punto de referencia por ese acontecimiento, lo que a su vez nos posiciona como un importante escaparate ante los ojos del mundo. Esto representa la oportunidad privilegiada para dar a conocer toda nuestra gama de atractivos en cuestión de infraestructura, de servicios y de nuestra vasta belleza natural.

¿Que significa la palabra “Cenote”?

Entre estas maravillas naturales están los cenotes –del maya dzonot, traducido como caverna de agua o abismo- impresionantes estanques de agua dulce, de los que hay a cielo abierto, semiabierto y subterráneo o en gruta. Según los estudiosos del tema, los cenotes de nuestra península se formaron como consecuencia natural de la erosión de la tierra, lo cual dio paso en primera instancia a la formación de cavernas y grutas, algunas con formaciones de estalactitas y estalagmitas producidas por las filtraciones de agua desde el exterior.

¿Como se forman los cenotes?

Miles de años después se produjo una elevación del nivel del mar trayendo como consecuencia que estas grutas antes secas se llenaran de agua (cabe reiterar, agua dulce). En la antigüedad los mayas los consideraban sagrados pues la superficie rocosa de la península no dejaba grandes opciones para la obtención de agua para el consumo. Por ello, los cenotes eran la principal fuente de abastecimiento de este recurso natural proveedor de vida.

El misticismo que envuelve los cenotes.

Es común encontrar variedad de leyendas en torno a los cenotes, sitios donde se ofrecían en sacrificio a bellas doncellas del mayab. Los cálculos más aproximados hasta hoy indican que en la península hay unos 15 mil cenotes, algunos por su gran profundidad aún no han sido explorados en su totalidad.

Siempre enigmáticos, hoy día los cenotes se presentan ante el mundo como ocasión para dar un brinco con la memoria hacia el pasado y conocer mejor acerca de la historia, lejana y presente, de la península de Yucatán. De los sacrificios de doncellas en su honor, hemos pasado a la exploración y explotación de sus atractivos. Entre la variedad de usos que hoy se da a los cenotes podemos mencionar como ejemplo el espeleobuceo, una actividad que bien puede practicarse en los cenotes de Yucatán a manera de pasatiempo o recreativo, hasta de manera más profesional con fines de conocimiento científico.

Los Mayas y el espeleobuceo.

Se considera que aun antes de contar con equipos sofisticados como en la actualidad, los mayas antiguos practicaban el espeleobuceo a fin de conocer más sobre estas fuentes impresionantes de agua, guardianas de historias pasadas que a través de la exploración de sus aguas que duermen en sus profundidades van dejando asomar al conocimiento presente mucho de ese enigmático tesoro. Los cenotes, fuentes de vida en el pasado y objeto de conocimiento en la actualidad, son también una invitación a disfrutarlos.

“Los primeros exploradores de cenotes y cavernas en Yucatán fueron los mayas ya que necesitaban el agua para consumo y los cenotes son una parte esencial para su cosmogonía; en la antigüedad eran vistos como entradas al inframundo y hogar de criaturas místicas como el Tzukan (una serpiente mitológica) y hogar de los aluxes (seres similares a los duendes). Para los mayas en la actualidad los cenotes siguen siendo sagrados…”.

“En Yucatán destacan algunos por su singular belleza y otros por sus interesantes historias , como Uaybil Actún (Caverna Embrujada), otra es Kambul, localizada a 25 km. de Mérida; Chak-Zinik-Che, ideal para practicar el espeleobuceo dadas sus características: profundidad de 40 m., visibilidad de 50 m. y una temperatura media de 27°c… esta se encuentra en Cuzamá, a 50 km. de Mérida”.


http://www.yucatan.travel/blog/espeleobuceo-en-yucatan-una-increible-aventura-bajo-tierra/

¡En Chocholá, algo muy especial aguarda por ti!

Desde el anillo periférico de Mérida y hacia el sur del estado, a tan solo 23 kilómetros de distancia y 20 minutos de recorrido podemos encontrar también el Cenote San Ignacio, ubicado en el municipio de Chocholá, comunidad de tradicional hospitalidad, fiel a sus costumbres que han ido pasando de generación en generación sin perder su esencia maya.

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El Cenote de aguas cristalinas color turquesa.

Enclavado en un amplio terreno a 300 metros del centro del poblado, el Cenote San Ignacio ofrece a los visitantes la oportunidad de refrescarse en sus tranquilas y cristalinas aguas. Es un lugar ideal para toda la familia ya que las características geológicas del lugar permiten visitarlo con estándares de seguridad que garantizan siempre una agradable estadía y feliz regreso a casa.

Para mayor seguridad de los  bañantes el Cenote San Ignacio cuenta siempre con servicio de salvavidas, y personal profesionalmente capacitado en cada una de sus áreas para hacer de cada visita una experiencia única.

En el área de restaurante se cuenta con la atención de un chef que día a día se esmera en ofrecer un variado y rico menú, con tortillas hechas a mano como la tradición yucateca lo manda, bebidas al gusto; zona de alberca, hamacas, loker’s para guardar objetos personales, y la posibilidad de conocer un poco más sobre el cultivo tradicional de la tierra visitando el huerto del lugar.

Cenote San Ignacio conjuga, historia, tradiciones y diversión con un marcado compromiso social que se da a través del cuidado del medio ambiente. El Cenote San Ignacio es un lugar donde la mitología ancestral se manifiesta en cada rincón, como una invitación a la memoria, a la memoria de nuestros ancestros mayas.

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