Ubicado
en la comunidad de Chocholá, a 30 minutos de la Ciudad
de Mérida de Yucatán por la carretera que conecta
a la ciudad México, el cenote de San Ignacio o Tuunich
Ha se muestra al mundo, resurgiendo de un pasado de gloria y esplendor
maya.
Los cenotes
fueron los ríos sagrados de los mayas que lo mismo eran
utilizados como fuentes de abastecimiento de agua, lugares de
meditación y realización de rituales mágicos
y sacrificios. Para los mayas, los cenotes eran origen y destino,
eran vida terrenal y prolongación de la vida eterna.
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